Cuando estoy triste canto.
No es que tararee en el ascensor, o en la ducha, no.
Yo me preparo. Me siento al ordenador, me enchufo el micro y me pongo mis canciones preferidas más tristes, cantadas por chicas. Y canto encima de la canción. Depende de la tristeza, de las ganas y de la hora del día, a veces canto MUY alto (si me lee algún vecino, sí, esa soy yo, la que canta con el micro)
Yo creía que no lo hacía del todo mal. La gente que me quiere me ha estado engañando vilmente todos estos años "qué bien cantas" "qué voz tan bonita" Gracias, mentirosillos, pero... NO!! Ahora sé la verdad!!
Porque al principio de tener el micro, me grababa al cantar (ay qué ilusa..."anda que, si canto bien y todo... Fama, éxito, fortuna, caribe, allá voy!!") Pues no. Gran chasco. No pude soportar mis primeras auto-audiciones. Oh, Dios, me temo que sería de esas que van todo serias a los castings de Operación Triunfo, y hacen la risa más absoluta!!
En fin, que tengo la voz agradable, e incluso cierto buen oído, pero... me temo que no me ganaré la vida cantando (adios, fama-exito-fortuna... caribe... buaahahaah!)
Así que ¿he dejado de cantar? Pos NO!!
Ya no me grabo, pero sigo cantando a voz en grito canciones tristes, pasándomelo pipa y desafinando con mi micro, para deleite de los vecinos.
Ya veis, más chula que un ocho.
jueves, 26 de octubre de 2006
martes, 24 de octubre de 2006
Lágrimas
Hoy me siento fatal.
Hundida en las profundidades más oscuras, la peor persona del mundo, dolorida e imbécil. No sé por qué, si lo analizo lo que más me extraña es esa sensación de estupidez, como si fuera una niña torpona en una cacharrería, que destroza las cosas a zarpazos y después llora por lo que se ha roto.
Ayer tuve LA conversación con mi Titular. Supongo que había llegado a un punto en el que ya no podía más. Me dolía muchísimo verle intentar acercarse a mí y no poder dar ningún paso hacia él. Así que hablé, y hablé, como si me hubieran quitado un tapón y saliera todo hacia afuera.
No le mencioné a Él. Porque en el fondo, aunque creo que es importante en todo esto, estoy convencida de que la "culpa" de que nuestra relación se haya deteriorado no es más que nuestra. Y no quiero añadir dolor. No sé si cambiaré de idea más adelante.
Lo que quiero decir es que si ayer hablé no fue porque lo tuviera planificado en mi agenda, o como parte de un plan perfectamente trazado para alcanzar mis objetivos (ser feliz, básicamente). No sé si he dicho ya que en lo emocional, como en otras cosas, me siento bastante desastre, y me falta frialdad para planificar estas cosas. Ayer salió así.
Y me duele... Duele muchísimo. ¿Por qué duele tanto? Porque le quiero, claro. No sólo es que no quiera hacerle daño. Me duele perderle. Me duele por los planes que teníamos. Por todo lo que hemos hecho juntos. Por lo que perdemos los dos.
Pero no estoy enamorada de él. ¿Podría volver a estarlo?¿Merece la pena intentarlo? ¿Quiero intentarlo?
Porque estoy enamorada de Él. Y no puedo evitarlo, como no puedo obligarme a sentir lo que no siento por mi Titular. Pero a pesar de eso, cuando pienso en romper definitivamente lo que he construido a lo largo de 5 años, yo también me rompo.
Y pienso en dejar de verle a Él, y duele tanto... porque además, me aterra no dejar de pensar en Él, de recordarle, y ser una de esas personas que pasa toda su vida añorando a alguien.
Supongo que es difícil de entender, cuando hacia afuera sólo se ven lágrimas. Porque hoy más que nunca me gustaría poder controlar y dirigir lo que siento, y no sentirme más como una loca.
Hundida en las profundidades más oscuras, la peor persona del mundo, dolorida e imbécil. No sé por qué, si lo analizo lo que más me extraña es esa sensación de estupidez, como si fuera una niña torpona en una cacharrería, que destroza las cosas a zarpazos y después llora por lo que se ha roto.
Ayer tuve LA conversación con mi Titular. Supongo que había llegado a un punto en el que ya no podía más. Me dolía muchísimo verle intentar acercarse a mí y no poder dar ningún paso hacia él. Así que hablé, y hablé, como si me hubieran quitado un tapón y saliera todo hacia afuera.
No le mencioné a Él. Porque en el fondo, aunque creo que es importante en todo esto, estoy convencida de que la "culpa" de que nuestra relación se haya deteriorado no es más que nuestra. Y no quiero añadir dolor. No sé si cambiaré de idea más adelante.
Lo que quiero decir es que si ayer hablé no fue porque lo tuviera planificado en mi agenda, o como parte de un plan perfectamente trazado para alcanzar mis objetivos (ser feliz, básicamente). No sé si he dicho ya que en lo emocional, como en otras cosas, me siento bastante desastre, y me falta frialdad para planificar estas cosas. Ayer salió así.
Y me duele... Duele muchísimo. ¿Por qué duele tanto? Porque le quiero, claro. No sólo es que no quiera hacerle daño. Me duele perderle. Me duele por los planes que teníamos. Por todo lo que hemos hecho juntos. Por lo que perdemos los dos.
Pero no estoy enamorada de él. ¿Podría volver a estarlo?¿Merece la pena intentarlo? ¿Quiero intentarlo?
Porque estoy enamorada de Él. Y no puedo evitarlo, como no puedo obligarme a sentir lo que no siento por mi Titular. Pero a pesar de eso, cuando pienso en romper definitivamente lo que he construido a lo largo de 5 años, yo también me rompo.
Y pienso en dejar de verle a Él, y duele tanto... porque además, me aterra no dejar de pensar en Él, de recordarle, y ser una de esas personas que pasa toda su vida añorando a alguien.
Supongo que es difícil de entender, cuando hacia afuera sólo se ven lágrimas. Porque hoy más que nunca me gustaría poder controlar y dirigir lo que siento, y no sentirme más como una loca.
sábado, 21 de octubre de 2006
martes, 10 de octubre de 2006
ÉL
Nos conocimos hace 8 años.
Yo era la "amiga con derecho a roce" de alguien a quien, descriptivamente y sin ánimo de ofender, llamaremos el Cabeza Hueca (de aquí en adelante, CH).
Él era uno más del grupo de amigos del CH.
Conectamos muy bien enseguida. Teníamos muchas afinidades, hablábamos mucho de cualquier cosa y nos reíamos juntos. Guardando las distancias, porque el CH, además de muchas otras cosas (ir de "intenso", de líder, de tío torturado...) era muy celoso. Pero aún con todo, a mí me gustaba.
Él se enamoró de mí. Yo me enamoré de Él. Aunque me di cuenta más tarde.
Por una serie de circunstancias catastróficas, en las que no hice bien lo que debía, o no tomé las decisiones apropiadas a tiempo, no pude cortar con el CH. Y cuando conseguía alejarme, el CH me decía todo aquello que quería oir, y yo misma me transformaba en una CH suprema.
Él se sentía muy triste. Empezó a salir con una chica muy buena.
Un tiempo después de eso y varios intentos después, corté definitivamente con el CH. Se dedicó a acosarme unos meses más. Consiguió que me alejara de todos mis amigos.
Él siguió con su buena chica. Cuando llevaban 2, 3 años de relación, volvimos a encontrarnos. A sentir que seguíamos conectados. A sentirnos enamorados nuevamente.
Él no pudo dejar a su chica. Por algo que no llegué a saber y que no querré saber jamás, no podía dejarla en ese momento. Yo sentí que me moría. Y me alejé de Él.
A los pocos meses entró en escena mi Titular. Era refrescante, limpio y claro. Me gustó. Y me enamoré. Mucho. "Este es el definitivo" pensé. "Quiero pasar mi vida con él." Y por eso, lo hice mi Titular.
Nunca dejé de acordarme de Él. Seguimos coincidiendo a lo largo de los años, hablando unas veces más y otras menos, quedando de vez en cuando a tomar café. Sintiéndonos raros a veces.
El año pasado, mi Titular se vino a vivir conmigo. Y al cabo de un tiempo, Él "me dejó". No quería saber de mí, no quería quedar más. Según no-decía, no podía olvidarme y eso le hacía daño.
Me dolió tanto la pérdida que incluso sentía el dolor físicamente. Pero seguí adelante.
En Septiembre le envié una postal desde una ciudad europea que me había recomendado.
Volvimos a hablar de vez en cuando.
Después de dos o tres cafés, en Mayo de este año nos sinceramos. Él me contó todas las cosas que le habían hecho sufrir a veces, por mí, cosas que yo ni siquiera había notado. Hablaba sin rencor, no me echaba nada en cara, simplemente quería contármelo. Quería liberarse de eso para poder olvidar. Era curioso, dijimos, cómo siempre nos habíamos acordado el uno del otro, también yo. ¿Por qué no conseguíamos cerrar y pasar página?
Y le besé.
Y así empezó el torbellino de colores en que se ha convertido mi vida en estos meses.
Pero yo estoy con mi Titular, y Él está con la suya, la Chica Buena. Y a la vez estoy con Él, y Él está conmigo, aunque sea en una realidad alternativa, casi onírica (¿y por ello tan atractiva?)
Sabemos que hay que decidir, pero no es fácil. Es duro porque supone perder y hacer(nos) daño. Y aunque no lo parezca, Él y yo somos buenas personas, queremos hacer lo correcto. Quizá seamos indecisos, o lentos, o estemos intoxicados por ideas románticas. Pero no queremos hacer daño.
Y ese es el resumen...
Yo era la "amiga con derecho a roce" de alguien a quien, descriptivamente y sin ánimo de ofender, llamaremos el Cabeza Hueca (de aquí en adelante, CH).
Él era uno más del grupo de amigos del CH.
Conectamos muy bien enseguida. Teníamos muchas afinidades, hablábamos mucho de cualquier cosa y nos reíamos juntos. Guardando las distancias, porque el CH, además de muchas otras cosas (ir de "intenso", de líder, de tío torturado...) era muy celoso. Pero aún con todo, a mí me gustaba.
Él se enamoró de mí. Yo me enamoré de Él. Aunque me di cuenta más tarde.
Por una serie de circunstancias catastróficas, en las que no hice bien lo que debía, o no tomé las decisiones apropiadas a tiempo, no pude cortar con el CH. Y cuando conseguía alejarme, el CH me decía todo aquello que quería oir, y yo misma me transformaba en una CH suprema.
Él se sentía muy triste. Empezó a salir con una chica muy buena.
Un tiempo después de eso y varios intentos después, corté definitivamente con el CH. Se dedicó a acosarme unos meses más. Consiguió que me alejara de todos mis amigos.
Él siguió con su buena chica. Cuando llevaban 2, 3 años de relación, volvimos a encontrarnos. A sentir que seguíamos conectados. A sentirnos enamorados nuevamente.
Él no pudo dejar a su chica. Por algo que no llegué a saber y que no querré saber jamás, no podía dejarla en ese momento. Yo sentí que me moría. Y me alejé de Él.
A los pocos meses entró en escena mi Titular. Era refrescante, limpio y claro. Me gustó. Y me enamoré. Mucho. "Este es el definitivo" pensé. "Quiero pasar mi vida con él." Y por eso, lo hice mi Titular.
Nunca dejé de acordarme de Él. Seguimos coincidiendo a lo largo de los años, hablando unas veces más y otras menos, quedando de vez en cuando a tomar café. Sintiéndonos raros a veces.
El año pasado, mi Titular se vino a vivir conmigo. Y al cabo de un tiempo, Él "me dejó". No quería saber de mí, no quería quedar más. Según no-decía, no podía olvidarme y eso le hacía daño.
Me dolió tanto la pérdida que incluso sentía el dolor físicamente. Pero seguí adelante.
En Septiembre le envié una postal desde una ciudad europea que me había recomendado.
Volvimos a hablar de vez en cuando.
Después de dos o tres cafés, en Mayo de este año nos sinceramos. Él me contó todas las cosas que le habían hecho sufrir a veces, por mí, cosas que yo ni siquiera había notado. Hablaba sin rencor, no me echaba nada en cara, simplemente quería contármelo. Quería liberarse de eso para poder olvidar. Era curioso, dijimos, cómo siempre nos habíamos acordado el uno del otro, también yo. ¿Por qué no conseguíamos cerrar y pasar página?
Y le besé.
Y así empezó el torbellino de colores en que se ha convertido mi vida en estos meses.
Pero yo estoy con mi Titular, y Él está con la suya, la Chica Buena. Y a la vez estoy con Él, y Él está conmigo, aunque sea en una realidad alternativa, casi onírica (¿y por ello tan atractiva?)
Sabemos que hay que decidir, pero no es fácil. Es duro porque supone perder y hacer(nos) daño. Y aunque no lo parezca, Él y yo somos buenas personas, queremos hacer lo correcto. Quizá seamos indecisos, o lentos, o estemos intoxicados por ideas románticas. Pero no queremos hacer daño.
Y ese es el resumen...
Encrucijada
La cabeza me da vueltas como una lavadora.
Pero las ideas, en lugar de salir frescas, limpias y esponjosas, a falta de ser tendidas al sol y al aire y estar listas para ser utilizadas, se quedan dando vueltas y vueltas en el tambor, húmedas y sobadas. Hechas un asco.
Y mi cabeza girando y girando, buscando combinaciones, cambiando de idea a cada rato, angustiándose.
No sé qué hacer. A veces pienso que lo sé, pero realmente es mentira. Tengo miedo (recordáis la lista de miedos?) Mis miedos ahora son a:
- Equivocarme en mi decisión (sea cual sea)
- Sufrir.
- Hacer sufrir a otros (mi Titular,o Él, o mi familia...)
Y son miedos paralizantes, que me estrangulan, que me dejan estancada en la función de centrifugado mental, a ver si en una de esas encuentro la solución perfecta. Pero no la encuentro. Debe ser que no la hay.
¿Y qué hago? ¿Y cómo lo hago?
Quizá escribiendo todo se aclare algo. Quizá deba empezar por ÉL.
Pero las ideas, en lugar de salir frescas, limpias y esponjosas, a falta de ser tendidas al sol y al aire y estar listas para ser utilizadas, se quedan dando vueltas y vueltas en el tambor, húmedas y sobadas. Hechas un asco.
Y mi cabeza girando y girando, buscando combinaciones, cambiando de idea a cada rato, angustiándose.
No sé qué hacer. A veces pienso que lo sé, pero realmente es mentira. Tengo miedo (recordáis la lista de miedos?) Mis miedos ahora son a:
- Equivocarme en mi decisión (sea cual sea)
- Sufrir.
- Hacer sufrir a otros (mi Titular,o Él, o mi familia...)
Y son miedos paralizantes, que me estrangulan, que me dejan estancada en la función de centrifugado mental, a ver si en una de esas encuentro la solución perfecta. Pero no la encuentro. Debe ser que no la hay.
¿Y qué hago? ¿Y cómo lo hago?
Quizá escribiendo todo se aclare algo. Quizá deba empezar por ÉL.
martes, 3 de octubre de 2006
Mímame
El trabajo me sale por las orejas, y me doy cuenta de lo floja que soy, o lo poco motivada que estoy... Trabajo mucho porque no me queda otra, pero no dejo de notar en mí un cierto desinterés hacia el tema...
Por qué?
Será porque a ratos me siento como el señor ese del anuncio de no sé qué coche, que habla y va soltando pétalos de rosa por doquier... o sea, embobada perdida.
Pero bueno: ¿cómo no enamorarse de alguien que te escribe un sms en el que manifiesta -entre otras cositas- que "me encanta mimarte"?
¡¡Sí, sí, mímame, por favor!!! Dejémoslo todo (bueno, a mis gatos me los llevo, pero no molestan) y vamos a perdernos en alguna isla tropical, a vivir semidesnudos, tomando el sol y nadando en el mar azul turquesa, comiendo mango y trapicheando con los turistas...!!!
Yo me dejo mimar, me dejo querer... y hoy abro la boca, y lo lleno todo de pétalos de flores :)
Por qué?
Será porque a ratos me siento como el señor ese del anuncio de no sé qué coche, que habla y va soltando pétalos de rosa por doquier... o sea, embobada perdida.
Pero bueno: ¿cómo no enamorarse de alguien que te escribe un sms en el que manifiesta -entre otras cositas- que "me encanta mimarte"?
¡¡Sí, sí, mímame, por favor!!! Dejémoslo todo (bueno, a mis gatos me los llevo, pero no molestan) y vamos a perdernos en alguna isla tropical, a vivir semidesnudos, tomando el sol y nadando en el mar azul turquesa, comiendo mango y trapicheando con los turistas...!!!
Yo me dejo mimar, me dejo querer... y hoy abro la boca, y lo lleno todo de pétalos de flores :)
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