lunes, 4 de septiembre de 2006

La lotería de la familia

La familia. La unidad social más pequeña. Germen de nuestra sociedad, y tal y tal.

Caes en una familia "X" y te tienes que aguantar. Es lo que hay, te guste o no. Si te gusta bien, y si no, te jodes.

Y ya no hablo de tu familia más cercana (padre-madre-hermanos), que también. Que si te llevas mal con ellos es chunguísimo, y no es mi caso - menos mal, al menos por ahora -

Hablo de toooooda la retahíla que viene detrás (primos, tíos, cuñados, yernos y etc.)

Es como el resto de nuestras relaciones sociales, pero a cadena perpetua. Con alguno(s) puedes congeniar, te llevas bien, te lo pasas bien, los quieres.

Con otros, no.

Otros familiares son de esa clase de personas con las que evitas a toda costa coincidir. Porque no es que piensen diferente a ti. Es que te rechina su forma de pensar, su forma de defenderlo, su forma de mirar la vida. Que les dirías de todo y te quedarías más a gusto que para qué.

Pero no se puede. Porque es "tu familia". Y estás condenado a coincidir con ellos en toooodos los putos acontecimientos familiares destacables (bodas, cumpleaños de los peques, comuniones y otras pachangas que la familia monta por su cuenta.)

No puedes decir lo que piensas de verdad, y no porque te importe dejar de hablarte con ellos - que de hecho, no te hablas porque no tienes nada que decirte - Sino por el resto de la familia a la que quieres y por esa vinculación emocional no quieres poner en situación incómoda.

Y porque está mal visto montar el pollo, y no quieres que el resto de las pachangas familiares, en los años posteriores, se conviertan en un puñado de situaciones (más) tensas, o en espectáculos teatrales del tipo "si-va-fulanita-yo-no-voy"

Y porque odias los melodramas y no quieres que nadie se atribuya el papel de víctima alegremente por los siglos de los siglos gracias a ti.

Así que aguantas. En algunas de las ocasiones en las que te toca coincidir con ellos, los evitas (os evitáis) con tanto éxito que hasta disfrutas. Te emborrachas levemente, te sientas y hablas con los que quieres, pasa el tiempo y te vas a casa, y hasta la próxima.

Otras veces no hay tanta suerte y te toca tragar bilis.

Vaya mierda, joder.

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