Cuantos más años cumplo, más me doy cuenta de que lo de madurar y eso es un cuento chino. Chino mandarino, vamos.
Yo me recuerdo de pequeña, mirando a la gente "mayor" como si supieran lo que hacen, como si tuvieran sus vidas bajo control.
Y ahora soy "mayor", y estoy rodeada de otros "mayores"... y veo inestabilidad, miedos, reacciones infantiles aplicadas a situaciones "de adultos".
Y sólo me queda pensar que lo de madurar es un proceso irregular, que cada uno lleva a su ritmo y que hay gente que no lo consigue nunca por muchos años que viva.
De todas formas, si maduras demasiado acabas pudriéndote... :)
Y yo siento que aún estoy más verde...
lunes, 24 de julio de 2006
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